jueves, 7 de abril de 2011
Cual es tu peso???
Un conferencista hablaba sobre el manejo de la tensión. Levantó un vaso con agua y preguntó al auditorio:
- ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua?
Las respuestas variaron entre 20 y 500 gramos.
Entonces el conferencista comentó:
- No importa el peso absoluto. Depende de cuánto TIEMPO voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, tendré un DOLOR en mi brazo. Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia. Pero es exactamente el MISMO peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va volviendo. Si cargamos nuestros PESARES, RENCORES u ODIOS todo el tiempo, luego, más temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez MAS PESADA y entonces viene la desesperación. Toma todas tus cargas, PERDONA y anímate a ser LIBRE!
Reflexiones Cristianas.
- ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua?
Las respuestas variaron entre 20 y 500 gramos.
Entonces el conferencista comentó:
- No importa el peso absoluto. Depende de cuánto TIEMPO voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, tendré un DOLOR en mi brazo. Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia. Pero es exactamente el MISMO peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va volviendo. Si cargamos nuestros PESARES, RENCORES u ODIOS todo el tiempo, luego, más temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez MAS PESADA y entonces viene la desesperación. Toma todas tus cargas, PERDONA y anímate a ser LIBRE!
Reflexiones Cristianas.
martes, 29 de marzo de 2011
Piénsalo dos veces si has perdido el deseo de impresionarlo.
. Piénsalo dos veces si has perdido el deseo de impresionarlo.
Una mañana, miraba a una esposa despidiendo a su marido. Ella estaba en la puerta despidiéndose con su mano. Le faltaban botones a su bata, tenía un bolsillo roto y algunas manchas del desayuno; sus cabellos lucían los tubos de rizar, ella era todo lo que un hombre quiere olvidar. Pude entender por qué él estaba tan emocionado por conducir hacia su trabajo… donde alguien lo saludaría en la puerta con una gran sonrisa, ropa planchada y un perfume para impresionarlo.
Tú eres un sistema de mensajes caminando para aquellos a quien amas. ¿Volarías en un avión con los asientos rotos, manchas de huevo en la corbata del piloto, botones faltantes y alfombras sucias? Por supuesto que no. Pensarías, “Esos son daños visibles. ¿Qué mas habrá sin corregir en el motor?”
Algo está mal cuando ya no deseas presentarte de la mejor manera frente a tu compañero.
Me impresionó tanto un día cuando vi a la esposa de un amigo poner la mesa para su esposo con la vajilla de plata y con la porcelana más cara y más fina. Ella me explicó, “La persona más especial en mi vida es mi esposo. Yo nunca dejaría mi vajilla de plata para un visitante ocasional, cuando mi esposo es el rey de esta casa”.
Una mañana, miraba a una esposa despidiendo a su marido. Ella estaba en la puerta despidiéndose con su mano. Le faltaban botones a su bata, tenía un bolsillo roto y algunas manchas del desayuno; sus cabellos lucían los tubos de rizar, ella era todo lo que un hombre quiere olvidar. Pude entender por qué él estaba tan emocionado por conducir hacia su trabajo… donde alguien lo saludaría en la puerta con una gran sonrisa, ropa planchada y un perfume para impresionarlo.
Tú eres un sistema de mensajes caminando para aquellos a quien amas. ¿Volarías en un avión con los asientos rotos, manchas de huevo en la corbata del piloto, botones faltantes y alfombras sucias? Por supuesto que no. Pensarías, “Esos son daños visibles. ¿Qué mas habrá sin corregir en el motor?”
Algo está mal cuando ya no deseas presentarte de la mejor manera frente a tu compañero.
Me impresionó tanto un día cuando vi a la esposa de un amigo poner la mesa para su esposo con la vajilla de plata y con la porcelana más cara y más fina. Ella me explicó, “La persona más especial en mi vida es mi esposo. Yo nunca dejaría mi vajilla de plata para un visitante ocasional, cuando mi esposo es el rey de esta casa”.
lunes, 28 de marzo de 2011
¿Sabes que es Amar?
¿Qué es Amar?
1 Corintios 13: 4-8
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.
Durante mucho tiempo hemos escuchado de muchos que en momento determinado dijeron “amar” a alguien, muchos al emprender una relación de noviazgo han defendido a capa y espada que sienten un verdadero amor por su novio(a), pero con el caminar del tiempo y con los problemas que enfrentaron en determinado momento ese amor que decían sentir se esfumo, desapareció y ahora dicen que “nunca fue amor real lo que sintieron”. Lo triste de esta situación es que la mayoría de personas que un día creyeron amar y estar enamorados, al darse cuenta que ese “amor” no era genuino se sienten heridos a tal punto que son afectados en su vida sentimental, familiar, laborar y espiritual.
No se si has visto un caso de alguien que un día dijo amar a “x” persona y ahora se encuentra dañado y sin creer ya en el amor, pues de eso te quiero hablar en esta hora, mas que nada en ¿Qué es amar?.
¿QUE ES AMAR?
Quizá uno de los sentimientos mas lindos que el ser humano puede llegar a experimentar es el amar y ser amado. Es mas 1 Corintios 13 habla acerca del verdadero amor. Pero en la vida muchos han creído amar, pero realmente no ha sido así, porque hay ciertos parámetros para demostrar que “SI” se ama, y en esta hora quiero citar algunos requisitos que una persona que realmente ama tiene que tener:
Amar es Respetar: Si tu novio realmente te ama te tiene que respetar, un novio que no respeta tu intimidad física, es un novio que no te ama, porque el que ama respeta y el que no respeta difícilmente creo que te amara, así de sencillo.
Amar es Soportar: En la vida hay problemas de todo índole y nadie esta exento a que le sucedan, pero una muestra que realmente se ama, es saber soportar los ríos en contra que se nos presentan, si alguien que dice amarte ve que vienen los problemas y en lugar de apoyarte sale huyendo, creo que difícilmente en esa persona existe amor verdadero, porque el amor lo soporta todo, porque no hay problema que disuelva ese sentimiento puro que existe en su corazón.
Amar es Esperar: Si una persona te ama es porque sabe esperar el tiempo kairos de Dios para poder estar junto a ti. Una persona que ama esta dispuesto a esperar una eternidad con solo el hecho de saber que un día estará contigo. El que ama no se desespera si que es paciente y Dios lo bendice.
Amar es tener confianza: Si una persona realmente te ama, también confiara en ti, aquel o aquella persona que dice amarte, pero que te cuestiona y te pone a tela de juicio, difícilmente sentirá amor real por ti, porque el que ama, también confía en el que ama. También si alguien te ama, no tendrá porque tener celos, puesto que si realmente te ama tiene que estar seguro(a) de que tu también lo amas o la amas.
Amar es aceptar a la otra persona tal como es: Una persona que realmente te ama, es una persona que te acepta tal y como eres, y no te exige cambios extremos ni mucho menos quiere cambiar tu forma de ser, sino que es una persona que te respeta por tus cualidades y forma de ser. Claro que estamos hablando en un ambiente cristiano, puesto que si el que dice amarte no tiene a Cristo en su corazón, entonces estaríamos hablando de otra clase de amor.
Amar es sentir una misma cosa: Una persona que te ama se goza en tus logros y sufre en tus derrotas, es un persona que siente lo mismo que se pone en tus zapatos y tiene un mismo sentir contigo.
Amar es mantener ese amor: Si una persona te ama, será por siempre, pero si alguien dice amarte ahora y mañana te dice que no te ama, este en lugar de sentir amor, siente confusión, el amor no se confunde sino que sabe lo que quiere.
AMAR ES UNA DE LOS SENTIMIENTOS MAS LINDOS QUE DIOS NOS HA REGALADO.
Nadie puede negar que amar es lindo, lo triste es cuando amas y no eres correspondido. Lo mas aconsejable en estos casos es motivar a que si no eres correspondido el mundo no se ha acabado, que Dios tiene una persona que te amara mas de lo que tu te imaginas, tan solo tienes que saber esperar y mantenerte firme en el Señor.
Muchos se llenan la boca diciendo “te amo” y muchas mas cosas lindas, pero mas allá de las palabras el amor se de muestra a través de nuestros hechos. Dios quiere que aquellos que decimos amar, también lo demostremos, pero teniendo siempre en cuenta que el centro de nuestro amor es Jesús, dependiendo de eso se nos hará mas fácil amar.
EL AMOR PERFECTO.
Hay alguien que realmente te ama y que cumple con todos los requisitos para denotar que realmente existe amor de su parte para ti, este se llama Jesús el cual te ha amado al punto de dar su vida por ti en la cruz del calvario, El es quien te ama a perfección y su amor es verdadero, la única forma de experimentar ese amor perfecto es entregándole tu vida a El y viviendo cada día de tu existencia junto a Jesús.
Las personas te puede mentir a la hora que te dicen que te aman, pero hay alguien que jamás te mentira en este tema y es Jesús, si tu dependes de el cada momento créeme que tu corazón estará a salvo de cualquier persona mal intencionada que lo quiera dañar, nunca olvides consultarle a Dios antes de tomar una decisión sobre el entablar una relación amorosa, porque recuerda que toda relación de noviazgo es un preámbulo para el matrimonio y no un juego o una emoción de un par de meses.
Autor: Enrique Monterroza
1 Corintios 13: 4-8
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.
Durante mucho tiempo hemos escuchado de muchos que en momento determinado dijeron “amar” a alguien, muchos al emprender una relación de noviazgo han defendido a capa y espada que sienten un verdadero amor por su novio(a), pero con el caminar del tiempo y con los problemas que enfrentaron en determinado momento ese amor que decían sentir se esfumo, desapareció y ahora dicen que “nunca fue amor real lo que sintieron”. Lo triste de esta situación es que la mayoría de personas que un día creyeron amar y estar enamorados, al darse cuenta que ese “amor” no era genuino se sienten heridos a tal punto que son afectados en su vida sentimental, familiar, laborar y espiritual.
No se si has visto un caso de alguien que un día dijo amar a “x” persona y ahora se encuentra dañado y sin creer ya en el amor, pues de eso te quiero hablar en esta hora, mas que nada en ¿Qué es amar?.
¿QUE ES AMAR?
Quizá uno de los sentimientos mas lindos que el ser humano puede llegar a experimentar es el amar y ser amado. Es mas 1 Corintios 13 habla acerca del verdadero amor. Pero en la vida muchos han creído amar, pero realmente no ha sido así, porque hay ciertos parámetros para demostrar que “SI” se ama, y en esta hora quiero citar algunos requisitos que una persona que realmente ama tiene que tener:
Amar es Respetar: Si tu novio realmente te ama te tiene que respetar, un novio que no respeta tu intimidad física, es un novio que no te ama, porque el que ama respeta y el que no respeta difícilmente creo que te amara, así de sencillo.
Amar es Soportar: En la vida hay problemas de todo índole y nadie esta exento a que le sucedan, pero una muestra que realmente se ama, es saber soportar los ríos en contra que se nos presentan, si alguien que dice amarte ve que vienen los problemas y en lugar de apoyarte sale huyendo, creo que difícilmente en esa persona existe amor verdadero, porque el amor lo soporta todo, porque no hay problema que disuelva ese sentimiento puro que existe en su corazón.
Amar es Esperar: Si una persona te ama es porque sabe esperar el tiempo kairos de Dios para poder estar junto a ti. Una persona que ama esta dispuesto a esperar una eternidad con solo el hecho de saber que un día estará contigo. El que ama no se desespera si que es paciente y Dios lo bendice.
Amar es tener confianza: Si una persona realmente te ama, también confiara en ti, aquel o aquella persona que dice amarte, pero que te cuestiona y te pone a tela de juicio, difícilmente sentirá amor real por ti, porque el que ama, también confía en el que ama. También si alguien te ama, no tendrá porque tener celos, puesto que si realmente te ama tiene que estar seguro(a) de que tu también lo amas o la amas.
Amar es aceptar a la otra persona tal como es: Una persona que realmente te ama, es una persona que te acepta tal y como eres, y no te exige cambios extremos ni mucho menos quiere cambiar tu forma de ser, sino que es una persona que te respeta por tus cualidades y forma de ser. Claro que estamos hablando en un ambiente cristiano, puesto que si el que dice amarte no tiene a Cristo en su corazón, entonces estaríamos hablando de otra clase de amor.
Amar es sentir una misma cosa: Una persona que te ama se goza en tus logros y sufre en tus derrotas, es un persona que siente lo mismo que se pone en tus zapatos y tiene un mismo sentir contigo.
Amar es mantener ese amor: Si una persona te ama, será por siempre, pero si alguien dice amarte ahora y mañana te dice que no te ama, este en lugar de sentir amor, siente confusión, el amor no se confunde sino que sabe lo que quiere.
AMAR ES UNA DE LOS SENTIMIENTOS MAS LINDOS QUE DIOS NOS HA REGALADO.
Nadie puede negar que amar es lindo, lo triste es cuando amas y no eres correspondido. Lo mas aconsejable en estos casos es motivar a que si no eres correspondido el mundo no se ha acabado, que Dios tiene una persona que te amara mas de lo que tu te imaginas, tan solo tienes que saber esperar y mantenerte firme en el Señor.
Muchos se llenan la boca diciendo “te amo” y muchas mas cosas lindas, pero mas allá de las palabras el amor se de muestra a través de nuestros hechos. Dios quiere que aquellos que decimos amar, también lo demostremos, pero teniendo siempre en cuenta que el centro de nuestro amor es Jesús, dependiendo de eso se nos hará mas fácil amar.
EL AMOR PERFECTO.
Hay alguien que realmente te ama y que cumple con todos los requisitos para denotar que realmente existe amor de su parte para ti, este se llama Jesús el cual te ha amado al punto de dar su vida por ti en la cruz del calvario, El es quien te ama a perfección y su amor es verdadero, la única forma de experimentar ese amor perfecto es entregándole tu vida a El y viviendo cada día de tu existencia junto a Jesús.
Las personas te puede mentir a la hora que te dicen que te aman, pero hay alguien que jamás te mentira en este tema y es Jesús, si tu dependes de el cada momento créeme que tu corazón estará a salvo de cualquier persona mal intencionada que lo quiera dañar, nunca olvides consultarle a Dios antes de tomar una decisión sobre el entablar una relación amorosa, porque recuerda que toda relación de noviazgo es un preámbulo para el matrimonio y no un juego o una emoción de un par de meses.
Autor: Enrique Monterroza
martes, 1 de febrero de 2011
Estas clamando por algo?yo la verdad si...
Hoy vi a una niña llorar, gritar, arrojarse al piso, todo eso porque simplemente su madre no le concedía uno de sus caprichos o deseos que sabia no le convenían.
Mientras veía aquella escena pude sentirme identificado con aquella niña; cuantas veces no le he hecho lo mismo a mi Padre Celestial, e llorado, gritado, enojado, inclusive hasta no le he querido hablar, todo por querer algo q a mi parecer era bueno pero comprendí entonces varias cosas:
- Que no siempre lo que yo quiero es lo q Dios desea para mi.
- Que así haga un berrinche en su delante el siempre estará a mi lado para abrazarme.
-Que el se mueve y rige por su voluntad.
- Y que si yo le pido algo que el sabe será bueno para mi de seguro me lo concederá.
¿Estas clamando por algo?yo la verdad si, entonces si es la voluntad de Dios, no tienes porque dudar o temer, porque Dios contestara tarde o temprano, Dios los Bendiga poderosamente... ;)
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.
1 Juan 5: 14, 15
Mientras veía aquella escena pude sentirme identificado con aquella niña; cuantas veces no le he hecho lo mismo a mi Padre Celestial, e llorado, gritado, enojado, inclusive hasta no le he querido hablar, todo por querer algo q a mi parecer era bueno pero comprendí entonces varias cosas:
- Que no siempre lo que yo quiero es lo q Dios desea para mi.
- Que así haga un berrinche en su delante el siempre estará a mi lado para abrazarme.
-Que el se mueve y rige por su voluntad.
- Y que si yo le pido algo que el sabe será bueno para mi de seguro me lo concederá.
¿Estas clamando por algo?yo la verdad si, entonces si es la voluntad de Dios, no tienes porque dudar o temer, porque Dios contestara tarde o temprano, Dios los Bendiga poderosamente... ;)
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.
1 Juan 5: 14, 15
lunes, 3 de enero de 2011
Uno Crece...
Imposible atravesar la vida ...
Sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto de salud,
sin que un amor nos abandone,sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla, Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.
Crece cuando se supera, se valora, y sabe dar frutos.
Crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias,
¡Y sembrando raíces!
Uno crece cuando se impone metas,sin importarle comentarios negativos
ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor.
Uno crece cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación,
sensible por temperamento... ¡Y humano por nacimiento!..
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores...
¡Y de encenderse con residuos de amor...!
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe. Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águilapara no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella. Entonces... Uno Crece
Y CRECE CUANDO CREE, ESPERA Y CONFIA EN SU CREADOR!
Salmos 71:5
porque tú eres mi esperanza;oh Señor DIOS, tú eres mi confianza desde mi juventud.
Proverbios 14:26
En el temor del SEÑOR hay confianza segura,y a los hijos dará refugio....
Sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto de salud,
sin que un amor nos abandone,sin que nadie de la familia fallezca,
sin equivocarse en un negocio
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla, Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.
Crece cuando se supera, se valora, y sabe dar frutos.
Crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias,
¡Y sembrando raíces!
Uno crece cuando se impone metas,sin importarle comentarios negativos
ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor.
Uno crece cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación,
sensible por temperamento... ¡Y humano por nacimiento!..
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores...
¡Y de encenderse con residuos de amor...!
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe. Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águilapara no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella. Entonces... Uno Crece
Y CRECE CUANDO CREE, ESPERA Y CONFIA EN SU CREADOR!
Salmos 71:5
porque tú eres mi esperanza;oh Señor DIOS, tú eres mi confianza desde mi juventud.
Proverbios 14:26
En el temor del SEÑOR hay confianza segura,y a los hijos dará refugio....
viernes, 24 de diciembre de 2010
Es tiempo de renovarte, es tiempo de volver a creer y encender la llama esta Navidad. No mires lo que no tienes, tal vez no tengas dinero para comprar costosos regalos pero hoy tienes un corazón que puede dar amor. Tal vez no tengas ese empleo por el cual tanto luchaste pero por la gracia de Dios hoy has sido restaurado para glorificarle a El con tus dones y talentos. Tal vez tu salud no ha sido totalmente reestablecida pero tu hombre interior es fuerte cómo un roble. Feliz Navidad les desea Patrick. :)
viernes, 29 de octubre de 2010
¿Enamorado o Apasionado?
¿Enamorado o Apasionado?
El que juega con fuego se puede quemar, las pasiones enceguecen, oscurecen y nublan la vista de aquellos que se dejan envolver por ellas.
Establecer una relación en base a pasiones es lo que generalmente sucede dentro de muchas parejas; confunden el estar enamorados por estar apasionados. Y si bien las pasiones Dios las creo pero, no son un buen sustituto del verdadero amor el cual conlleva enamoramiento.
Estar apasionado es actuar bajo el dominio del intereses, emociones e impulsos que llevan a la pareja a hacer cosas de las que luego se arrepienten; manoseos, relaciones antes de tiempo, etc.
Muchos solo empezaron con un simple beso pero, poco a poco se fueron envolviendo y hoy en día producto de ello hay hijos nacidos en fornicación, corazones destruidos, hogares disfuncionales y gente confundida, todo únicamente por fundar sus relaciones en pasiones y no en el verdadero amor que se origino en el corazón de Dios para formar hogares sólidos y estables.
El Amor no hace NADA, indebido. 1 Corintios 13:5
Hay un dicho por allí que el que juega con fuego se puede quemar, las pasiones enceguecen, oscurecen y nublan la vista de aquellos que se dejan envolver por ellas; ya que creen que es normal lo que están haciendo, piensan que todos hacen lo mismo y viven creyendo que sus actitudes no traerán consecuencias en lo por venir.
Muchos creen que están enamorados de una persona pero, lo que realmente están es apasionados ya que su intención no es honrar a Dios con esa relación y hacer feliz a la pareja, sino mas bien , buscan satisfacer un deseo pasional que se los está comiendo por dentro. ¿Sera que estas enamorado o sencillamente apasionado (a)?
Tal vez has cometido errores , tomado malas decisiones y atravesado consecuencias bien difíciles por haberte dejado llevar por las pasiones pero, el detalle no es que hayas caído , sino mas bien que sigas siendo víctima de lo mismo. Cuantos hombres y mujeres a esta altura de la vida tendrían que haber madurado, crecido y superado esa área de sus vidas pero lamentablemente siguen de relación en relación buscando satisfacer sus deseos sin importar el daño tan grande que les causan a los demás.
Déjame decirte que hoy es el día de que empieces a fundamentar la relación con tu pareja en amor y no en interés, impulsos y pasiones que lo que han traído como resultado es un vacio y crueldad a tu corazón. Muchas parejas creen que porque se gustan ya deben tener relaciones pensando que eso significa que se aman pero, en realidad lo único que sienten es pasión y no amor.
Y eso es lo que muchos buscan; solo satisfacer un deseo carnal y una vez satisfechos van en busca de otra presa. Pero estar enamorado es más que un interés, ilusión, impulso o pasión; es estar cimentado en el verdadero amor el cual no hace nada indebido; que por más que estén a solas no se faltan el respeto, no hay manoseos, no buscan tener intimidad antes del matrimonio ya que entienden que es necesario obedecer a Dios antes que a un deseo pasajero.
Cuantos hoy caminan cabizbajos porque creyeron que nadie veía lo que estaban haciendo en oculto olvidándose que los ojos de Dios están en todo lugar y un día de repente salió la muchacha con un embarazo no deseado. De cuantos golpes nos libraríamos si tan solo establecemos relaciones en amor y no en pasión.
Tal vez ya caíste en las garras de las pasiones y por eso hoy vives arrepentido de aquella mala decisión que tomaste pero, lo importante es que te levantes y de aquí en adelante no permitas que la pasión sea tu guía, sino mas bien, el amor de Dios el cual es transmitido a tu corazón por medio de su Santo Espíritu para que no hagas nada indebido.
Quizás estas en una relación y ya estabas cayendo en las manos de la pasión de modo que honrabas mas tus deseos que la voluntad de Dios pero hoy es el día de volverse a Dios y echar los cimientos de esa relación con los principios de la palabra de Dios.
El que juega con fuego se puede quemar, las pasiones enceguecen, oscurecen y nublan la vista de aquellos que se dejan envolver por ellas.
Establecer una relación en base a pasiones es lo que generalmente sucede dentro de muchas parejas; confunden el estar enamorados por estar apasionados. Y si bien las pasiones Dios las creo pero, no son un buen sustituto del verdadero amor el cual conlleva enamoramiento.
Estar apasionado es actuar bajo el dominio del intereses, emociones e impulsos que llevan a la pareja a hacer cosas de las que luego se arrepienten; manoseos, relaciones antes de tiempo, etc.
Muchos solo empezaron con un simple beso pero, poco a poco se fueron envolviendo y hoy en día producto de ello hay hijos nacidos en fornicación, corazones destruidos, hogares disfuncionales y gente confundida, todo únicamente por fundar sus relaciones en pasiones y no en el verdadero amor que se origino en el corazón de Dios para formar hogares sólidos y estables.
El Amor no hace NADA, indebido. 1 Corintios 13:5
Hay un dicho por allí que el que juega con fuego se puede quemar, las pasiones enceguecen, oscurecen y nublan la vista de aquellos que se dejan envolver por ellas; ya que creen que es normal lo que están haciendo, piensan que todos hacen lo mismo y viven creyendo que sus actitudes no traerán consecuencias en lo por venir.
Muchos creen que están enamorados de una persona pero, lo que realmente están es apasionados ya que su intención no es honrar a Dios con esa relación y hacer feliz a la pareja, sino mas bien , buscan satisfacer un deseo pasional que se los está comiendo por dentro. ¿Sera que estas enamorado o sencillamente apasionado (a)?
Tal vez has cometido errores , tomado malas decisiones y atravesado consecuencias bien difíciles por haberte dejado llevar por las pasiones pero, el detalle no es que hayas caído , sino mas bien que sigas siendo víctima de lo mismo. Cuantos hombres y mujeres a esta altura de la vida tendrían que haber madurado, crecido y superado esa área de sus vidas pero lamentablemente siguen de relación en relación buscando satisfacer sus deseos sin importar el daño tan grande que les causan a los demás.
Déjame decirte que hoy es el día de que empieces a fundamentar la relación con tu pareja en amor y no en interés, impulsos y pasiones que lo que han traído como resultado es un vacio y crueldad a tu corazón. Muchas parejas creen que porque se gustan ya deben tener relaciones pensando que eso significa que se aman pero, en realidad lo único que sienten es pasión y no amor.
Y eso es lo que muchos buscan; solo satisfacer un deseo carnal y una vez satisfechos van en busca de otra presa. Pero estar enamorado es más que un interés, ilusión, impulso o pasión; es estar cimentado en el verdadero amor el cual no hace nada indebido; que por más que estén a solas no se faltan el respeto, no hay manoseos, no buscan tener intimidad antes del matrimonio ya que entienden que es necesario obedecer a Dios antes que a un deseo pasajero.
Cuantos hoy caminan cabizbajos porque creyeron que nadie veía lo que estaban haciendo en oculto olvidándose que los ojos de Dios están en todo lugar y un día de repente salió la muchacha con un embarazo no deseado. De cuantos golpes nos libraríamos si tan solo establecemos relaciones en amor y no en pasión.
Tal vez ya caíste en las garras de las pasiones y por eso hoy vives arrepentido de aquella mala decisión que tomaste pero, lo importante es que te levantes y de aquí en adelante no permitas que la pasión sea tu guía, sino mas bien, el amor de Dios el cual es transmitido a tu corazón por medio de su Santo Espíritu para que no hagas nada indebido.
Quizás estas en una relación y ya estabas cayendo en las manos de la pasión de modo que honrabas mas tus deseos que la voluntad de Dios pero hoy es el día de volverse a Dios y echar los cimientos de esa relación con los principios de la palabra de Dios.
martes, 10 de agosto de 2010
Aspire a grandes cosas… y libere su fe
Imagínese lo que es tener suficiente fe como para impresionar a Dios. ¿Le parece eso algo exagerado? En Mateo 8, un centurión (oficial al mando en el ejército romano) vino a ver a Jesús para interceder por su siervo quien estaba enfermo y atormentado. Cuando Jesús se ofreció ir a la casa del centurión y sanar al siervo, el oficial respondió: "Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará" (verso 8).
Este era un hombre que conocía el poder de las palabras. Después de todo, él era un oficial en el ejército. Cuando el hablaba, todos le prestaban atención y hacían lo que él ordenaba. En este caso, Jesús hizo también lo que el centurión le pidió.
¿Por qué respondió Jesús con tanta rapidez? Porque las palabras de aquel hombre estaban llenas de fe.
En más, al oír la respuesta del centurión, Jesús se asombró y dijo: "De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe" (versículo 10).
La fe que tanto impresionó a Jesús fue que el centurión estuvo dispuesto a creer sin pedir alguna señal espectacular o algún milagro del cielo. La Palabra era lo único que él necesitaba para creer que Jesucristo podía sanar a su siervo. “Solamente di la palabra…”, dijo el centurión. Y en aquella misma hora su siervo fue sanado.
Quién necesita un milagro…
Esa misma fe, y aun una fe mayor —una fe que impresione a Dios— está al alcance de cada uno de nosotros por medio de la Palabra de Dios. Él envió su Palabra para sanarnos y liberarnos (Salmos 107:20). La Palabra se hizo carne, en la persona de Jesucristo, y vivió entre nosotros. En Él —en Dios, en la Palabra— está la vida, y esa vida es nuestra luz (Juan 1:1-14; Salmos 119:105).
El apóstol Pedro se refirió a la Palabra de Dios como la palabra profética más segura. ¿Más segura que qué?
Bueno, para empezar, Pedro había visto su buena parte de señales y maravillas. La mayor talvez fue cuando acompañó a Jesús, junto con Santiago y Juan, a un monte donde oyeron la voz de Dios y vieron a Jesús hablar cara a cara con Moisés y Elías.
Pedro quedó tan impresionado que se ofreció para construir unos albergues para todos, para quedarse un rato en ese lugar. (Mateo 17:4). Pero a pesar de las manifestaciones gloriosas de Dios que había presenciado, Pedro luego dijo las siguientes palabras en su carta:
Porque no os hemos dado a conocer… siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él [Jesús] recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos… (2Pedro 1:16-19).
Ahora bien, no se puede negar que las manifestaciones físicas de la presencia de Dios y de su poder pueden ser espectaculares para nuestros sentidos, pero aun así, todavía tienen algo de incierto.
En primer lugar, los milagros no ocurren todos los días; son actos de la voluntad de Dios, no de la nuestra. Así que no debemos vivir de milagro en milagro. Dios nunca quiso que fuera así. Él nunca nos prometió una dosis diaria de visiones, sueños, profecías y milagros para que pudiéramos vivir.
Lo que Dios si nos dio fue un libro lleno de promesas vivas. Él envió su Palabra; nos dio un libro rebosante de vida, rebosante de Él.
Si usted estudia la Biblia, verá que no es un libro sobre alguien, sino que es Alguien. Es, literalmente, como si Dios estuviera hablando a cada uno de nosotros, lo cual explica por qué Pedro se refirió a la Palabra de Dios como la palabra más segura.
En 2 Pedro 1:19, él continúa diciendo: “… a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones".
En otras palabras, cuando usted se despierta por la mañana, quizá no oiga de forma audible la voz de Dios. Pero sí puede contar con la Palabra, las promesas, la revelación y la sabiduría de Dios, las cuales son tan seguras como el sol que sale todos los días; así que viva de acuerdo a ellas.
Si, los milagros son maravillosos, pero el plan de Dios es que andemos por fe, no por vista (2 Corintios 5:7). El espera que vivamos cada día por la fe en su Palabra, no por las señales y maravillas que podamos ver en el camino.
¿Puede dármelo por escrito?
Veamos por unos momentos uno de los mejores ejemplos del Antiguo Testamento de lo que es andar por fe y no por vista: Abraham.
Cuando Dios llamó a Abraham para que saliera de su tierra, dejara a su familia y se fuera a otro lugar, no existía la Palabra escrita de Dios. Ni siquiera existía pacto alguno entre ellos. Lo único que Abraham tenía era una promesa oral: “Vete de tu tierra —Dios le dijo—… Haré de ti una nación grande” (Génesis 12:1-2).
En ese entonces, Abram tenía 75 años de edad y su esposa era estéril. Abram creyó en la Palabra de Dios y dejó sus parientes y su tierra. Cuando Abram llegó a Canaán, Dios se le apareció y le dijo: “A tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7). Luego, en Génesis 13, Dios le dijo: “Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra (Versos 15-16).
El hecho es que a lo largo del camino, Dios estuvo hablándole y hablándole de la promesa.
En Génesis 15:2, después de que Dios se le apareció en una visión, Abram le preguntó: “Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo?"
En ese momento de su vida, Abram se dejó llevar por las circunstancias. Tenía 86 años, y lo único que veía todos los días era que su mujer estéril y que no había señales de algún hijo. Se quejó aún más y dijo: “Mira que no me has dado prole [hijo]” (verso 3).
En realidad, Dios ya le había dado a Abram la semilla que este necesitaba, solo que él no se había dado cuenta. Desde el principio Dios le había dado su Palabra, y la Palabra de Dios es la semilla (Marcos 4).
"Haré de ti una nación grande… A tu descendencia daré esta tierra… Haré tu descendencia como el polvo de la tierra. Dios le había dicho esas cosas a Abram durante 11 años. Sin embargo, a Abraham se le estaba haciendo difícil confiar en la Palabra de Dios. Así que Dios le ayudó un poco.
Primero, Dios llevó a Abram afuera, por la noche, y le dijo que contara las estrellas. "Así será tu descendencia", le dijo Dios. Y Abram creyó al Señor (Génesis 15:5). Entonces Dios hizo un pacto con Abraham, y sacrificó unos animales como señal para Abraham de que Él guardaría ese pacto. Este pacto de sangre fue un ancla poderosa para la fe de Abram. Sin embargo, después de 13 años, cuando Abram ya tenía 99 años, aun no tenía ningún hijo.
Fue ahí cuando Dios empezó a poner la Palabra en la boca de Abram.
Identidad y destino diferentes
Desde el momento en que Dios le dijo a Abram que haría de él una nación grande, Abram pudo haber dicho: "Bien, desde ahora en adelante mi nombre será Abraham, porque Dios me ha dicho que seré padre de muchas naciones. Y si Dios lo dice, y yo lo creo, entonces es un hecho".
Abram pudo haber adoptado esa actitud, y así se hubiera evitado muchos problemas. Pero no lo hizo. Tenga presente que Abram no había nacido de nuevo ni había sido vivificado espiritualmente como nosotros, y no tenía a su alcance la Palabra escrita para estar leyéndola. Por lo tanto, lo único que él sabía era: "Señor… ando sin hijo… y no me has dado prole". Dios cambió esa situación cuando le puso un nombre diferente.
Cuando Abram recibió el nombre de Abraham, adoptó la identidad de "padre de muchas naciones", que es el significado de su nombre nuevo. Siempre que decía su nombre, estaba diciendo: "¿Qué tal? Soy el padre de muchas naciones". Es más, siempre que alguien le dirigía la palabra, estaba diciéndole: "oye, padre de muchas naciones".
¿Qué estaba ocurriendo? Pues que Abraham y todos sus conocidos estaban llamando las cosas que no son como si ya fueran (Romanos 4:17). De hecho, Abraham estaba repitiendo la palabra que Dios había hablado, y estaba oyéndola de boca de los demás.
Jesucristo hizo lo mismo con Pedro. Cuando el Señor conoció a Pedro, el nombre de este era "Simón, hijo de Jonás". Pero, luego, el Señor le puso otro nombre: "Pedro", que quiere decir roca. Y si había alguno entre los discípulos que no era una roca, era Pedro. Jesús sabía lo que estaba haciendo: estuvo utilizando el nombre "Roca" para dirigirse a Pedro, hasta que este llegó a ser una roca. Al recibir ese nombre, repetirlo y responder a este, Pedro estaba mostrando su conformidad con la Palabra de Dios y con la palabra que Jesús había hablado.
Vemos entonces que el método para cambiar estos nombres, y que las personas hicieran una realidad su destino al estar de acuerdo con lo que Dios dijo que serían y harían, consistía en que meditaran en la Palabra, la hablaran y la oyeran, para que se convirtiera en parte práctica de sus vidas.
La meditación en la Palabra fue también el plan para tener éxito que Dios dio a Josué cuando este asumió su puesto como líder después de la muerte de Moisés. "Nunca se apartará de tu boca este libro de [mi Palabra] —le dijo Dios—, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1:8). La palabra hebrea que se traduce como "meditar" aquí quiere decir "hablar entre dientes; andar susurrando". O sea, a Josué todo le saldría bien si hablaba constantemente la Palabra de Dios: si se la repetía a sí mismo, si la hablaba a otros y si la hablaba en toda situación.
¿Puede imaginárselo…?
Cuando Abraham por fin recibió por la fe el hecho de que sería el padre de muchas naciones, él aún no podía verlo con sus propios ojos. Entonces, ¿cómo hizo para verlo?
En el Salmo 2, la palabra "piensan" puede también ser traducida como "imaginan". Se trata de que al andar hablando constantemente la Palabra de Dios —como Abraham, Josué y Pedro lo hicieron—, y llamando las cosas que no son como si ya fueran, ella produzca una imagen interna en nosotros. Esa imagen a su vez se convertirá en esperanza, y en la esperanza fue donde Abraham se vio como "padre de muchas naciones".
Me acuerdo que en los primeros días de este ministerio, a Gloria y a mí nos llegó el momento en que necesitábamos un automóvil más grande para acomodar a toda la familia y poder ir a predicar a donde se me invitaba. Así que, en cuanto a ese automóvil, hicimos lo mismo que habíamos hecho con otras necesidades: buscamos las promesas de Dios en cuanto a esa necesidad, oramos, sembramos, confiamos en Dios y hablamos la Palabra.
Después de que como familia aceptamos la Palabra y nos pusimos de acuerdo, anduvimos por la casa diciendo: "¡Gloria a Dios por nuestro automóvil nuevo!" ¡Ese auto nuevo es nuestro! "¡Gracias a Dios por nuestro coche nuevo!" Luego, continuamos meditando en la Palabra. En ese entonces, nuestros hijos estaban pequeños, pero con edad suficiente para asirse de ese automóvil nuevo por la fe.
Un día, nuestro hijo Juan me preguntó: "Papá, ¿ese automóvil nuevo es nuestro?"
"Oh, por supuesto", le contesté.
"Entonces, vamos a traerlo", dijo él.
Para él la idea del auto nuevo se había vuelto tan real que no veía por qué no podíamos ir a traerlo. No le dije que la razón por la cual no podíamos comprarlo era porque nos hacían falta $3000. Empecé a decirle: "Mira, Juanito, tenemos que…", pero no seguí porque me di cuenta de que estaba a punto de seguir el camino de la duda y la incredulidad.
Entonces le dije: "¡Eso, Juanito! ¡Gloria a Dios! ¡Vamos a traerlo!" Al instante, todos empezamos a decirnos: "¡Vamos a traerlo!" En menos de una semana, alguien me llamó, y sollozando me dijo: "Oh, hermano Copeland. Me siento muy avergonzado de mí mismo. Hace unos días el Señor me dijo que le enviara a usted $3000, y no lo hice. Los he tenido guardados, pero no soporto más esto". La primera vez que Dios le dijo a esta persona que nos enviara los $3000 fue el mismo día que Juanito me dijo que fuéramos a traer el auto. Así que, entonces, fuimos a comprarlo.
La fuente de los deseos se seca
En resumidas cuentas, la verdadera esperanza bíblica no consiste en desear que algo se haga realidad. Dios no está sentado en el fondo de alguna fuente de los deseos esperando que tiremos algunas monedas para concedernos el milagro que deseamos. La verdadera esperanza es una imagen divina en nuestro interior; es un milagro que la Palabra de Dios da a luz en el alma del ser humano; es el plano de nuestra fe.
En Hebreos 11:1 dice que para que nuestros sueños se hagan realidad, la esperanza debe alimentarse de la fe. Se nos dice también que esa esperanza "la… tenemos como segura y firme ancla del alma" (Hebreos 6:19).
Entonces, no solo tenemos la palabra profética más segura, sino también una esperanza segura. El apóstol Pedro lo dice muy bien, que la Palabra de Dios (sus promesas) entra en nuestro ser y alumbra nuestras circunstancias (2 Pedro 1:19). Al meditar en la Palabra, su luz aumenta más y más dentro de nosotros. Empieza a alumbrar nuestros corazones con más y más fuerza hasta que llega a dar a luz una imagen interna de lo que por la fe estamos esperando recibir de Dios.
Antes quizá nos veíamos como Abraham se vio una vez: sin hijos. Tal vez nos hayamos visto sin plata, enfermos, desesperados o lo que sea. Pero una vez que nos asimos de la Palabra y nos percatamos de que es Dios quien nos habla por medio de ella, le damos lugar a la esperanza; y esa esperanza da vida a los deseos que Dios ha puesto en nuestros corazones.
Abraham creyó en esperanza contra esperanza (Romanos 4:18). Aunque parezca increíble, él recibió lo que esperaba. Nosotros podemos también recibir lo que esperamos. Reciba la Palabra de Dios y aplíquela a su situación ahora mismo.
Reciba la semilla que Dios tiene para su vida. Luego, empiece a hablarla, a oírla, a susurrarla. Medite en la Palabra hasta que empiece a verla y a imaginársela.
¡Vamos! Empiece a aspirar a grandes cosas… y libere su fe.
por Kenneth Copeland.....
Este era un hombre que conocía el poder de las palabras. Después de todo, él era un oficial en el ejército. Cuando el hablaba, todos le prestaban atención y hacían lo que él ordenaba. En este caso, Jesús hizo también lo que el centurión le pidió.
¿Por qué respondió Jesús con tanta rapidez? Porque las palabras de aquel hombre estaban llenas de fe.
En más, al oír la respuesta del centurión, Jesús se asombró y dijo: "De cierto os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe" (versículo 10).
La fe que tanto impresionó a Jesús fue que el centurión estuvo dispuesto a creer sin pedir alguna señal espectacular o algún milagro del cielo. La Palabra era lo único que él necesitaba para creer que Jesucristo podía sanar a su siervo. “Solamente di la palabra…”, dijo el centurión. Y en aquella misma hora su siervo fue sanado.
Quién necesita un milagro…
Esa misma fe, y aun una fe mayor —una fe que impresione a Dios— está al alcance de cada uno de nosotros por medio de la Palabra de Dios. Él envió su Palabra para sanarnos y liberarnos (Salmos 107:20). La Palabra se hizo carne, en la persona de Jesucristo, y vivió entre nosotros. En Él —en Dios, en la Palabra— está la vida, y esa vida es nuestra luz (Juan 1:1-14; Salmos 119:105).
El apóstol Pedro se refirió a la Palabra de Dios como la palabra profética más segura. ¿Más segura que qué?
Bueno, para empezar, Pedro había visto su buena parte de señales y maravillas. La mayor talvez fue cuando acompañó a Jesús, junto con Santiago y Juan, a un monte donde oyeron la voz de Dios y vieron a Jesús hablar cara a cara con Moisés y Elías.
Pedro quedó tan impresionado que se ofreció para construir unos albergues para todos, para quedarse un rato en ese lugar. (Mateo 17:4). Pero a pesar de las manifestaciones gloriosas de Dios que había presenciado, Pedro luego dijo las siguientes palabras en su carta:
Porque no os hemos dado a conocer… siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él [Jesús] recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos… (2Pedro 1:16-19).
Ahora bien, no se puede negar que las manifestaciones físicas de la presencia de Dios y de su poder pueden ser espectaculares para nuestros sentidos, pero aun así, todavía tienen algo de incierto.
En primer lugar, los milagros no ocurren todos los días; son actos de la voluntad de Dios, no de la nuestra. Así que no debemos vivir de milagro en milagro. Dios nunca quiso que fuera así. Él nunca nos prometió una dosis diaria de visiones, sueños, profecías y milagros para que pudiéramos vivir.
Lo que Dios si nos dio fue un libro lleno de promesas vivas. Él envió su Palabra; nos dio un libro rebosante de vida, rebosante de Él.
Si usted estudia la Biblia, verá que no es un libro sobre alguien, sino que es Alguien. Es, literalmente, como si Dios estuviera hablando a cada uno de nosotros, lo cual explica por qué Pedro se refirió a la Palabra de Dios como la palabra más segura.
En 2 Pedro 1:19, él continúa diciendo: “… a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones".
En otras palabras, cuando usted se despierta por la mañana, quizá no oiga de forma audible la voz de Dios. Pero sí puede contar con la Palabra, las promesas, la revelación y la sabiduría de Dios, las cuales son tan seguras como el sol que sale todos los días; así que viva de acuerdo a ellas.
Si, los milagros son maravillosos, pero el plan de Dios es que andemos por fe, no por vista (2 Corintios 5:7). El espera que vivamos cada día por la fe en su Palabra, no por las señales y maravillas que podamos ver en el camino.
¿Puede dármelo por escrito?
Veamos por unos momentos uno de los mejores ejemplos del Antiguo Testamento de lo que es andar por fe y no por vista: Abraham.
Cuando Dios llamó a Abraham para que saliera de su tierra, dejara a su familia y se fuera a otro lugar, no existía la Palabra escrita de Dios. Ni siquiera existía pacto alguno entre ellos. Lo único que Abraham tenía era una promesa oral: “Vete de tu tierra —Dios le dijo—… Haré de ti una nación grande” (Génesis 12:1-2).
En ese entonces, Abram tenía 75 años de edad y su esposa era estéril. Abram creyó en la Palabra de Dios y dejó sus parientes y su tierra. Cuando Abram llegó a Canaán, Dios se le apareció y le dijo: “A tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7). Luego, en Génesis 13, Dios le dijo: “Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra (Versos 15-16).
El hecho es que a lo largo del camino, Dios estuvo hablándole y hablándole de la promesa.
En Génesis 15:2, después de que Dios se le apareció en una visión, Abram le preguntó: “Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo?"
En ese momento de su vida, Abram se dejó llevar por las circunstancias. Tenía 86 años, y lo único que veía todos los días era que su mujer estéril y que no había señales de algún hijo. Se quejó aún más y dijo: “Mira que no me has dado prole [hijo]” (verso 3).
En realidad, Dios ya le había dado a Abram la semilla que este necesitaba, solo que él no se había dado cuenta. Desde el principio Dios le había dado su Palabra, y la Palabra de Dios es la semilla (Marcos 4).
"Haré de ti una nación grande… A tu descendencia daré esta tierra… Haré tu descendencia como el polvo de la tierra. Dios le había dicho esas cosas a Abram durante 11 años. Sin embargo, a Abraham se le estaba haciendo difícil confiar en la Palabra de Dios. Así que Dios le ayudó un poco.
Primero, Dios llevó a Abram afuera, por la noche, y le dijo que contara las estrellas. "Así será tu descendencia", le dijo Dios. Y Abram creyó al Señor (Génesis 15:5). Entonces Dios hizo un pacto con Abraham, y sacrificó unos animales como señal para Abraham de que Él guardaría ese pacto. Este pacto de sangre fue un ancla poderosa para la fe de Abram. Sin embargo, después de 13 años, cuando Abram ya tenía 99 años, aun no tenía ningún hijo.
Fue ahí cuando Dios empezó a poner la Palabra en la boca de Abram.
Identidad y destino diferentes
Desde el momento en que Dios le dijo a Abram que haría de él una nación grande, Abram pudo haber dicho: "Bien, desde ahora en adelante mi nombre será Abraham, porque Dios me ha dicho que seré padre de muchas naciones. Y si Dios lo dice, y yo lo creo, entonces es un hecho".
Abram pudo haber adoptado esa actitud, y así se hubiera evitado muchos problemas. Pero no lo hizo. Tenga presente que Abram no había nacido de nuevo ni había sido vivificado espiritualmente como nosotros, y no tenía a su alcance la Palabra escrita para estar leyéndola. Por lo tanto, lo único que él sabía era: "Señor… ando sin hijo… y no me has dado prole". Dios cambió esa situación cuando le puso un nombre diferente.
Cuando Abram recibió el nombre de Abraham, adoptó la identidad de "padre de muchas naciones", que es el significado de su nombre nuevo. Siempre que decía su nombre, estaba diciendo: "¿Qué tal? Soy el padre de muchas naciones". Es más, siempre que alguien le dirigía la palabra, estaba diciéndole: "oye, padre de muchas naciones".
¿Qué estaba ocurriendo? Pues que Abraham y todos sus conocidos estaban llamando las cosas que no son como si ya fueran (Romanos 4:17). De hecho, Abraham estaba repitiendo la palabra que Dios había hablado, y estaba oyéndola de boca de los demás.
Jesucristo hizo lo mismo con Pedro. Cuando el Señor conoció a Pedro, el nombre de este era "Simón, hijo de Jonás". Pero, luego, el Señor le puso otro nombre: "Pedro", que quiere decir roca. Y si había alguno entre los discípulos que no era una roca, era Pedro. Jesús sabía lo que estaba haciendo: estuvo utilizando el nombre "Roca" para dirigirse a Pedro, hasta que este llegó a ser una roca. Al recibir ese nombre, repetirlo y responder a este, Pedro estaba mostrando su conformidad con la Palabra de Dios y con la palabra que Jesús había hablado.
Vemos entonces que el método para cambiar estos nombres, y que las personas hicieran una realidad su destino al estar de acuerdo con lo que Dios dijo que serían y harían, consistía en que meditaran en la Palabra, la hablaran y la oyeran, para que se convirtiera en parte práctica de sus vidas.
La meditación en la Palabra fue también el plan para tener éxito que Dios dio a Josué cuando este asumió su puesto como líder después de la muerte de Moisés. "Nunca se apartará de tu boca este libro de [mi Palabra] —le dijo Dios—, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien" (Josué 1:8). La palabra hebrea que se traduce como "meditar" aquí quiere decir "hablar entre dientes; andar susurrando". O sea, a Josué todo le saldría bien si hablaba constantemente la Palabra de Dios: si se la repetía a sí mismo, si la hablaba a otros y si la hablaba en toda situación.
¿Puede imaginárselo…?
Cuando Abraham por fin recibió por la fe el hecho de que sería el padre de muchas naciones, él aún no podía verlo con sus propios ojos. Entonces, ¿cómo hizo para verlo?
En el Salmo 2, la palabra "piensan" puede también ser traducida como "imaginan". Se trata de que al andar hablando constantemente la Palabra de Dios —como Abraham, Josué y Pedro lo hicieron—, y llamando las cosas que no son como si ya fueran, ella produzca una imagen interna en nosotros. Esa imagen a su vez se convertirá en esperanza, y en la esperanza fue donde Abraham se vio como "padre de muchas naciones".
Me acuerdo que en los primeros días de este ministerio, a Gloria y a mí nos llegó el momento en que necesitábamos un automóvil más grande para acomodar a toda la familia y poder ir a predicar a donde se me invitaba. Así que, en cuanto a ese automóvil, hicimos lo mismo que habíamos hecho con otras necesidades: buscamos las promesas de Dios en cuanto a esa necesidad, oramos, sembramos, confiamos en Dios y hablamos la Palabra.
Después de que como familia aceptamos la Palabra y nos pusimos de acuerdo, anduvimos por la casa diciendo: "¡Gloria a Dios por nuestro automóvil nuevo!" ¡Ese auto nuevo es nuestro! "¡Gracias a Dios por nuestro coche nuevo!" Luego, continuamos meditando en la Palabra. En ese entonces, nuestros hijos estaban pequeños, pero con edad suficiente para asirse de ese automóvil nuevo por la fe.
Un día, nuestro hijo Juan me preguntó: "Papá, ¿ese automóvil nuevo es nuestro?"
"Oh, por supuesto", le contesté.
"Entonces, vamos a traerlo", dijo él.
Para él la idea del auto nuevo se había vuelto tan real que no veía por qué no podíamos ir a traerlo. No le dije que la razón por la cual no podíamos comprarlo era porque nos hacían falta $3000. Empecé a decirle: "Mira, Juanito, tenemos que…", pero no seguí porque me di cuenta de que estaba a punto de seguir el camino de la duda y la incredulidad.
Entonces le dije: "¡Eso, Juanito! ¡Gloria a Dios! ¡Vamos a traerlo!" Al instante, todos empezamos a decirnos: "¡Vamos a traerlo!" En menos de una semana, alguien me llamó, y sollozando me dijo: "Oh, hermano Copeland. Me siento muy avergonzado de mí mismo. Hace unos días el Señor me dijo que le enviara a usted $3000, y no lo hice. Los he tenido guardados, pero no soporto más esto". La primera vez que Dios le dijo a esta persona que nos enviara los $3000 fue el mismo día que Juanito me dijo que fuéramos a traer el auto. Así que, entonces, fuimos a comprarlo.
La fuente de los deseos se seca
En resumidas cuentas, la verdadera esperanza bíblica no consiste en desear que algo se haga realidad. Dios no está sentado en el fondo de alguna fuente de los deseos esperando que tiremos algunas monedas para concedernos el milagro que deseamos. La verdadera esperanza es una imagen divina en nuestro interior; es un milagro que la Palabra de Dios da a luz en el alma del ser humano; es el plano de nuestra fe.
En Hebreos 11:1 dice que para que nuestros sueños se hagan realidad, la esperanza debe alimentarse de la fe. Se nos dice también que esa esperanza "la… tenemos como segura y firme ancla del alma" (Hebreos 6:19).
Entonces, no solo tenemos la palabra profética más segura, sino también una esperanza segura. El apóstol Pedro lo dice muy bien, que la Palabra de Dios (sus promesas) entra en nuestro ser y alumbra nuestras circunstancias (2 Pedro 1:19). Al meditar en la Palabra, su luz aumenta más y más dentro de nosotros. Empieza a alumbrar nuestros corazones con más y más fuerza hasta que llega a dar a luz una imagen interna de lo que por la fe estamos esperando recibir de Dios.
Antes quizá nos veíamos como Abraham se vio una vez: sin hijos. Tal vez nos hayamos visto sin plata, enfermos, desesperados o lo que sea. Pero una vez que nos asimos de la Palabra y nos percatamos de que es Dios quien nos habla por medio de ella, le damos lugar a la esperanza; y esa esperanza da vida a los deseos que Dios ha puesto en nuestros corazones.
Abraham creyó en esperanza contra esperanza (Romanos 4:18). Aunque parezca increíble, él recibió lo que esperaba. Nosotros podemos también recibir lo que esperamos. Reciba la Palabra de Dios y aplíquela a su situación ahora mismo.
Reciba la semilla que Dios tiene para su vida. Luego, empiece a hablarla, a oírla, a susurrarla. Medite en la Palabra hasta que empiece a verla y a imaginársela.
¡Vamos! Empiece a aspirar a grandes cosas… y libere su fe.
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